S?bado, 21 de febrero de 2009


Lectura: Marcos 12:41-44

(II Corintios 8:12) Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.

El pastor se puso en el púlpito y con una sonrisa en su rostro proclamó a la congregación, “Tengo buenas noticias y malas noticias. Primero las buenas noticias. Anoche Dios me dijo que tenemos todo el dinero que necesitamos para nuestros proyectos, las misiones y la visión de la iglesia. ¿Cuantos alaban a Dios por Su abundante provisión y lo que nos ha dado?”. Al oír esta palabra todo alabaron al Señor.

Entonces uno de los diáconos osó a preguntarle, “Muy bien, Pastor, ahora dínos, ¿Cuáles son las malas noticias?”

“Bueno, realmente no son tan malas. Solamente depende en cómo lo quieres ver. Me dijo que el dinero se encontraba en los bolsillos de los que alabaron a Dios por Su provisión”.

En Marcos 12:41 leemos que Jesús se sentó a ver cómo la gente rica echaba grandes sumas de dinero en el tesoro del templo. Luego vino una viuda que echó dos blancas, la moneda en circulación más pequeña de aquella época. Sabiendo que ese era todo el dinero que ella tenía, Jesús dijo a sus discípulos: “Esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca” (versículo 43).

Jesús no implicó con eso que debemos dar todo nuestro dinero. Más bien dijo que debemos dar con un corazón totalmente dedicado al Señor y dispuesto a confiar en Él plenamente. Esa es la ofrenda que agrada a Dios porque nuestra ofrenda es precisamente esto; lo que voluntariamente ofrecemos al Señor. Por esta razón lo que damos también es una manifestación del amor y agradecimiento que tenemos para con Dios. Si lo que ofrecemos, en nuestra mente, es como una limosna, o algo menos que una muestra de nuestro amor, es mejor que lo guardamos hasta que tenemos algo digno para presentar a nuestro Dios.

Al decir esto, no hago referencia de la cantidad de la ofrenda, sino a la condición de nuestro corazón. Pensando en esto, Malaquías 1:8 dice tan cándidamente, “Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad? dice el Señor de los ejércitos”.

PUEDES DAR SIN AMAR, PERO NO PUEDES AMAR SIN DAR.

(Lucas 6:38) Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir.

Publicado por oneris64 @ 2:15  | Devocional de Hoy:
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